domingo, 19 de abril de 2015

Primer Movimiento - Acto I


Calibración, Día II

Te digo que esta gente de Gem son medio raras. Y viste al que acompaña al Príncipe Bárbaro? Albino como el...además, uno de los acompañantes estaban pidiendo un establo...gente rara, muy rara...
Vamos, Derrina, si no tenemos las habitaciones limpias, el mayordomo se va a enojar...

Premen Meredeen, capitán del Dragón Afortunado XXIII, no estaba cómodo con pasajeros a bordo, y menos aún si eran de la Orden Inmaculada.Pero le habían pagado bien, se lo habían pedido como favor personal, y uno no llega a donde estaba él sin darse cuenta cuándo conviene cerrar la boca.
Al ver los Ojos de Chiaroscuro en el horizonte, llamó al Contramaestre.
- 'Avísale que estamos llegando'

Te digo que era de hierro con vetas de lava. Y cuando caminaba dejaba pisadas ardientes que luego de un rato se evaporaba en minutos, convirtiendose en mariposas de humo y chispas.
Y llevaba una cota de malla de humo y ceniza.
Sí, se encerraron en una pieza con el Príncipe Bárbaro ese...
Que no, no estuve bebiendo en mi turno, en serio....

Calibración, Día III


Nunca se ocupaba esa oficina. En general, o bien estaba vacía, o bien servía de sala de reuniones cuando había mucha gente en las oficinas más usadas cercanas.Pero hoy era distinto. Desde ayer, un grupo de funcionarios que pocas veces se veían juntos ocupan, entre otras, esa dependencia, perturbando el otrora silencioso pero ebullente de actividad, aire de la Atemorizante Morada de la Hiedra, con pedidos y movimientos extraños.
´Traigan duraznos celestes y ambrosía, los visitantes ya vienen´, dijo uno de ellos.

Nunca tendrían que haber abandonado Alom Vilag repetía su padre hasta morir por la mala bebida de los arrabales de la Nueva Chiaroscuro. Su madre tampoco decía mucho más, demasiado ocupada con cuatro hermanos más  y su anciano abuelo. Dalgan aprendió a valerse por su cuenta casi después de aprender a hablar, y determinación para sacar a su familia de ese agujero casi antes de que tuvieran que vender como esclava a su hermana. Medio dinar por espiar a dos albinos, un Djala y un ribereño? Por supuesto!

Los tiempos tumultuosos siempre so buenos para los vendedores de armas. Basta que la gente hable de guerra, para que suban los precios. Es suficiente que se mencione que hay saqueos, para vender más espadas. Con que la gente hable de que hay ejércitos moviéndose, los arcos se acaban antes.
Pero...sesenta puntas de flecha de hierro frío? Esto es algo que Abuela Brillante puede querer saber...

Años de entrenamiento duro. Atender al sifu hasta en cada nimio detalle. Soportar a los alumnos aventajados, o favoritos del maestro, por su familia o por su dinero, burlarse con escarnio de su técnica, desarrollada con esfuerzo, por su pobre visión. No le importaba. Si algo le sobraba a Un Ojo, era voluntad.
Y entonces, la vió. Se movía con la gracia del agua que corre durante las tormentas formando arroyos los que nada puede detener, con la velocidad del relámpago que surca las nubes de tormenta, con el ardor de las hogueras de los embarcaderos tierra adentro, con la fuerza de los volcanes del sur. En un movimiento rápido, desarmó a un ladrón.
Su sifu palideció en comparación, como un Yddim viejo comparado con una gacela de las sabanas de su lejano hogar en Harborhead.
Tenía que conocer a esa mujer, debía poder ser su estudiante.

Sí. Libre. No más el yugo del Ojo Ciego en la Oscuridad. No más los gritos en la noche, las ´visitas´ de los sacerdotes que consumaban el Sagrado Matrimonio en los día fijados, lo quisiera ella o no. No más el hedor de la sangre, no más vivir llorando, soñar muriendo, respirar temiendo.
No más.
Los adoquines bajo sus pies cambiaron a vidrio astillado, y luego a vidrio, a medida que corría de los arrabales a una de las Carreteras hacia el sur profundo. La libertad estaba ahí, podía tocarla, al precio de dos dinares para comprar pasaje en una caravana del Gremio.
Hasta que nota que se siente débil.
Cansada.
Somnolienta.
Y nota el dardo en la cara externa de su muslo derecho.
Y se hunde en la oscuridad.

Esto no estaba nada bien.Primero, una oscura Sideral de la que nunca escuchó hablar tiene que recibir un reajuste de Salario porque se le ocurre a alguien. Y ahora Nara-O debe pagar por copias de la biblioteca y un Cuentahistorias.
Indignante, pensó la Cuarta Hermana de Almardeng mientras contoneaba sus caderas en una caminata furiosa hacia su escritorio.

Calibración, Día IV

A Marna-Dil no le importaba que les hayan pedido que se fueran, ni que los rumores dijeran que eran demonios crueles, que robaron su poder de los cielos. No creía a los que decía que dos de ellos comían personas, ni que uno de ellos era un Dragon Blooded, como los que negociaron su tribu por un pedazo de papel.
No importaba. Con lágrimas en los ojos, pero con esperanza en su corazón, corrió a buscarlos a su torre en la Ciudad Vieja.
Sabía que encontrarían al amigo de su hijo, desaparecido hace dos días.
Si ellos no podían, ni los Dioses podían.

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